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El origen de nuestras tradiciones

31 Jul , 2017  

Jalisco, Jalisco. ¡qué haríamos sin Jalisco! Aparte de ser una ciudad hermosa, gestó a dos de las tradiciones hermanas más extraordinarias y representativas de México. ¿Sabes cuáles son éstas? Bueno, pues te contaré, fue en Jalisco en donde nació el mariachi y el tequila.

¡Imagínate!, dos de nuestras costumbres preferidas, y el condimento preferido de cualquier mexicano para las fiestas, amores y desamores, nació en esta ciudad. Le tenemos mucho que agradecer. Así que, si una madrugada estás cantando junto a los mariachis, con un tequila en la mano, y disfrutando de la madrugada, lanza un grito por Jalisco, que se lo han ganado a pulso.

Asimismo, me referí como tradiciones hermanas porque no solamente son mexicanas, sino que se usan a la par. Cuando hay mariachis, el tequila se huele desde lejos. Pareciera que vienen en paquete, se van nutriendo el uno con el otro. El tequila nos transforma y evidencia, no solo se nota por nuestros ojos rojos, por nuestro caminar más relajado y menos consensuado, por nuestros movimientos que fluyen y se vuelven un poco torpes, o nuestro característico olor que destilamos por cada poro de nuestra piel. No, también se nota porque empezamos cantando con pena, escondidos unos detrás de otros, después de unos cuantos caballitos los hombres ya están desfajados y despeinados, y las mujeres con el rímel corrido, ambos con unas sonrisas bobaliconas en los labios, y un grito encerrado en la garganta.

La pena se comienza a ir después del cuarto caballo, y comienzan a fluir las canciones a través de nuestros labios. Cada vez cantamos con más fuerza, con más sentimiento, y con una pasión que no imaginábamos que estaba en nuestro ser. Así nutre el tequila al mariachi, nos vuelve entes desinhibidos que no le tienen miedo a nada. ¿Y qué mejor que una persona sin vergüenza para que cante? Los mariachis no quieren un público que se la pasen avergonzado y escuchando solamente, quiere a ese valiente que se atreva a cantar, a esos coristas que se la pasen aplaudiendo y bailando. Eso sí es una fiesta, así sí se festeja.

Y cómo influye el tequila, ya sea tu Don Julio, o tu José Cuervo, en los mariachis, te preguntarás. Bueno, pues es fácil. Cada vez que lo tomas, te dan ganas de escuchar este género, tal vez solamente al final de la fiesta, o cuando los recuerdos te invaden, pero lo terminarás haciendo. Créeme, siempre sucede. Los mariachis df abundan, a pesar de que no fue aquí en donde nacieron. Es una tradición que ya se acuñó por todas las ciudades, porque el festejo mexicano se comparte, se transmite y se contagia.

 


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