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¿Cómo dar masajes relajantes?

2 Jul , 2018  

 

Aunque no seamos expertos en dar masajes, siempre surge la ocasión en que alguien nos pide que le realizamos uno, generalmente es nuestra pareja ya sean masajes eroticos o relajantes, por ejemplo. Pero no hay que estar cerrados a la posibilidad de que un amigo o cercano llegue a necesitar uno.

Pero los masajes son solo para las personas sensibles, para las manos privilegiadas que con sutiles movimientos son capaces desde hacerte dormir por la extrema relajación o despertar las más bajas pasiones y provocar una noche infinita. Los masajes son geniales, hasta la Arthritis Foundation los recomienda pues reduce la tensión en los músculos y los rejuvenece.

Cabe la pena recordar que NO somos expertos, por lo que, si la persona a la que le harás el masaje tiene algún problema cervical, es recomendable que no lo practique y que acuda a un médico. El objetivo de los masajes relajantes es la delicadeza, suavidad y disfrutarlos con el simple contacto físico.

Pero en esta ocasión vamos vas lento, hablaremos sobre el cómo dar un masaje relajante, puesto que lo buscamos precisamente es relajar, la ambientación será un punto muy importante para que todo salga exactamente como lo planeamos. Para ello hay que tener en cuenta algunos aspectos.

Para comenzar es necesario tener una iluminación agradable donde la luz no sea muy intensa, se recomienda una música instrumental para que no perdamos la concentración, tanto como el masajista como la otra persona. Se puede aromatizar la habitación con alguna fragancia suave y relajante como, por ejemplo, la lavanda.

Materiales

  • Toallas
  • Servilletas para secar el exceso de aceites
  • Para realizar el masaje puedes utilizar leche hidratante o aceites esenciales

Los aceites esenciales tienen la ventaja de que tardan más en absorberse en la piel y ofrecen ventajas terapéuticas como desinflamar, relajar, reactivar la circulación o cicatrizar.

  • Aceite de camomila
  • Aceite de eucalipto
  • Aceite de romero
  • Aceite de orquídeas
  • Aceite de sándalo

Tienes que comenzar vertiendo el aceite para expandirlo mediante movimientos ligeros y alargados. Usa las manos completas y empieza en la parte baja de la espalda de la persona en cuestión. Los movimientos serán siempre hacia arriba, respetando el flujo sanguíneo que va hasta el corazón.

Puedes ejecutar la técnica de amasamiento o presión, con mucho cuidado. Se trata de hacer círculos con los dedos alrededor de la zona de los hombros, cervicales y media espalda, ejerciendo una presión ligera durante unos pocos segundos.

En los amasamientos, el dedo pulgar y la palma de la mano avanza sobre la sección de la musculatura que quieras trabajar. Este paso dura unos 4-5 minutos.

Recuerda que un masaje tiene una secuencia y un ritmo. Si empezamos los movimientos con ambas manos sobre el cuello y la espalda, no vamos a retirar una de las manos al poco tiempo porque nos cansamos. Ello hará que se rompa el ritmo y la armonía.

Puedes terminar el masaje con la técnica del abanico. Este se trata solo de separar mucho los dedos de la mano (como en abanico) para ir pasando en forma ascendente desde media espalda hasta el cuello.

 

 

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