focos automotrices

Autos

¿Para qué sirven los focos automotrices?

1 Oct , 2018  

Focos automotrices

Los focos automotrices se deben encender antes de que se ponga el Sol y no apagarse hasta después de que hay amanecido a que con el astro rey los automovilistas no ven si se traen prendidas las luces. Con lluvia y con niebla hay que conectarlos.

Las luces de niebla delanteras se encienden independientemente de las traseras, esto porque el uso de la luz trasera de niebla es mucho más restringido que el de las delanteras, pues molesta más.

Mientras que la luz de niebla delantera se puede emplear sin niebla en carreteras estrechas y viradas (es más, muchos coches utilizan los faros de niebla como luces direccionales), la trasera sólo se debe encender con niebla espesa o en condiciones de visibilidad muy reducida, ya que deslumbra mucho a los coches que nos siguen.

Se supone que en la historia de los automóviles han existido dos hitos que han supuesto una evolución espectacular en la cantidad de luz disponible; la implantación de la luz eléctrica, la desaparición de la lámpara de incandescencia en favor de las de carga de gas y LED.

A continuación, te presento la evolución de las luces y focos automotrices que, seguramente, en algunos años, volverán a cambiar ¡toma apuntes!

Lámparas de aceite

Los primeros faros eran una herencia directa de los faroles de los carruajes de caballos. Se trataba de candiles de petróleo con una mecha empapada en petróleo o en alcohol, cuya llama, al arder, proyectaba la luz mediante un reflector. Dicha luz era muy anaranjada y débil.

Lámparas de carburo

A finales del siglo XIX y a comienzos del XX, los autos comenzaron a incorporar un generador de acetileno, se trataba de una especie de olla exprés en la que se metían unas piedras de carburo que desprendían un gas.

El gas era llevado a través de tuberías hacia el faro donde se quemaba. La llama que se producía era muy blanca y luminosa por lo que la mejoría respecto al aceite era considerable.

Lámparas de incandescencia

Comenzaron a hacerse famosas en la segunda década del siglo XX, cuando una bombilla con filamento de tungsteno produce la luz, su funcionamiento es mucho más cómodo y seguro que los anteriores.

Lámparas halógenas

Suponen un aumento enorme en la capacidad lumínica de la bombilla y en su duración. En lugar de un filamento rodeado de vacío, el interior de la lámpara contiene un gas halógeno que permite que dicho filamento alcance más temperatura sin fundirse, incrementando la luz que emite y la duración de la misma.

Lámparas de descarga de gas

En lugar de un filamento al rojo vivo, la luz es producida por un cuarto estado de la materia (sólido, líquido y gas ya los conocemos todos), llamado plasma. La incandescencia de la lámpara está provocada por el paso de una elevada diferencia de potencial en los extremos de la misma. Una vez el plasma empieza a emitir luz, mantenerla apenas requiere energía, una de las marcas más reconocidas que la comercializa es Hella. Así son las lámparas de xenón: consumen menos y emiten mucha más cantidad de luz.

Esto hace que sean peligrosas por deslumbramiento, por ello, van siempre acompañadas de un sistema de control de altura automático. La legislación también obliga a montar lavafaros, ya que se calientan menos y la nieve se puede acumular delante del faro (al contrario que las halógenas, que la derriten).

Lámparas de LED

Son las de última generación pues la luz es emitida por diodos luminosos y es similar a la de las lámparas de descarga de gas, pero tiene varias ventajas. La primera de ellas es que su encendido es instantáneo. La segunda es que el faro puede estar compuesto por varios módulos matriciales, de modo que cada uno de ellos puede proporcionar varios puntos de luz que iluminan zonas concretas de la carretera.

 

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